Sobre la comunidad, una visión diferente

Este artículo me parece inútil e innecesario. De hecho solo debería de haber escrito la segunda parte, que cada día me parece más cierta.

Pero los artículos de adiós de Yerai y Unai, me han llevado a ponerme delante de la pantalla, sin muchas ganas, para que compartir con la comunidad mi punto de vista sobre la salud de la misma.

Por lo cual voy a empezar con lo malo, que es muy poquito – pero es lo que más duele – y después me explayo con lo bueno.

Las cosas con las que no estoy de acuerdo

Un adiós amargo

No estoy de acuerdo con Yerai porque, que yo recuerde, nunca nadie jamas le ha dicho que sobra en un evento, que su trabajo no es siempre agradecido o que se duda de que merezca estar en todo evento en donde presenta sus Paper o se ofrece a aportar.

De hecho, tiene el respeto de la comunidad técnica y la de los divulgadores. Y todos nos alegramos por su excelente desarrollo profesional con su nueva empresa.

Por eso me parece poco elegante que en su despedida haya esparcido mal rollo responsabilizando de su decisión a personas indeterminadas que, como digo arriba, no distingo a quien se refiere porque no conozco a nadie que ponga en duda ni su valía, ni sus capacidades, ni sus aportaciones.

Y me apena ve que olvida a todos aquellos (no soy el único) que siempre le han apoyado y han hecho lo posible, cuando nos ha pedido un favor o una aportación.

Creo que Josue está cansado, y eso le lleva a magnificar lo poquito que hay de crítica, y no reparando en lo muchísimo que hay de bueno. Pero es su decisión y yo solo doy mi opinión sobre su artículo público.

A golpe de insulto

Y aquí llego a Unai. Una persona con quien tengo nulo trato personal, y que me sorprende que me tenga tan presente.

No quiero entrar en insultos, porque tengo el maldito don de escribir de forma muy hiriente y destructiva, y tengo que hacer un esfuerzo constante para corregirlo.

El asunto de las camisetas, que tanto le ha ofendido, no es ni parecido a las falsedades que ha escrito. No soy nadie para decirle a una empresa lo que haga o no con su gente, ni a su gente lo que tiene o no que ponerse. Y mucho menos a decidir el color de las camisetas.

Pero soy libre de opinar. Y eso, por mucho que me insulte, va a seguir siendo así.

Y si en serio le hubiera importado, podría haberme pedido explicaciones (como hizo en otro momento, hace unos años, por otro asunto). Y seguro que hubiera entendido mi punto de vista, que tampoco es complicado, ni es una expresión de mala leche u odio.

Pero de eso no trata este artículo, porque sería llevar la “basura al ventilador”, y lo pasado, pasado está. Y yo también me aparté de la comunidad cuando el aire se me volvió irrespirable, eso sí de forma silenciosa, .

Lo que me gusta de la comunidad

Ampliando el inner circle

Cuando empece a sentirme incómodo con ciertas personas con las que coincidía habitualmente en los eventos, empece a salir de una zona de confort en donde prácticamente mis relaciones de comunidad giraban alrededor de los MVP y sus actividades.

Así, y gracias a compañeros como Salgado, Vannesa, Luis, Rafa, Bonnin, Bisbé, Bruno o Servera, he podido desarrollar una actividad profusa con y para la comunidad desde hace unos años.

He perdido la cuenta de los HangOut realizados, de artículos en mis blog personales, de charlas dadas y recibidas, de eventos brutales como los de Andorra o del mediterráneo, que he asistido, participado y contribuido. Y eso sin contar la faceta de bloguero profesional en donde marean las cifras de personas con las que comparto tecnología Microsoft todos los meses (hablamos de decenas de miles al mes).

Mi mayor sorpresa ha sido que la Comunidad es mucho más grande de lo que, en mi autolimitada visión, tenia la percepción que era. Y hay muy buen rollo, muchas ganas, muchísimo talento y un espíritu de compañerismo, de debate y de compartir igual de potente que el que existía en mi antigua zona de confort.

Una comunidad sana y fuerte

No solamente la Comunidad muestra toda su potencia y robustez cuando hay algún evento de Microsoft, con la saturación inmediata de los Call for Papers con gente dispuesta a invertir su tiempo libre por el mero gusto de compartir (y por  ego, que mola mucho). Sino también en la enorme capacidad de convocatoria que demuestra, cuando reunir 2000 personas es un visto y no visto.

También los propios eventos de las comunidades técnicas locales (al menos en mi experiencia) nunca han defraudado. Los propios grupos de usuario se han esforzado en modelar las charlas, mesas redondas o actividades para ajustarlas a lo que necesita o solicitan la mayoría.

Así, por ejemplo, ahora estamos organizando un Open Space que ha tenido una acogida brutal, bestial, buenísima. Básicamente porque nos hemos comido el tarro de cómo hacer un evento interesante para los asistentes  y “para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas“.

Además el talento apabulla. Es cierto que presuponemos que los MVP, al ser referentes técnicos, saben mucho. Pero es que solo pueden ser unos pocos, y hay decenas o centenas de personas con suficiente nivel para merecer serlo, y que tienen el mismo espíritu de colaboración y de vocación por mejorar en comunidad.

El síndrome del Impostor se me ha acentuado al lado de las bestias pardas a las que tengo el honor de seguir por redes sociales, de conocer personalmente o, incluso, haber trabajado con ellos. Es que son muy buenos y no dudan en echarle una mano a cualquiera que lo pida en el momento adecuado.

Buen rollito

Otra cosa que también me hace sentir feliz es el buen rollo que hay. Los debates casi siempre acaban en bromas, risas o chanzas. Y los hilos de bromas son casi tan numerosos como los de intercambiar conocimiento. Cada cual aporta lo que sabe, y está dispuesto – al menos – a escuchar los argumentos del otro.

Y no solamente en información técnica, ahora está empujando fuerte el hacernos conscientes de la carestía de presencia femenina en nuestro sector, en aconsejar y hacer mentoring a la sangre fresca que se quiere incorporar a mundo del desarrollo, o en acciones solidarias y sociales (como la del año pasado de Yerai y que varios han preguntado si este año se hace).

Esta es la comunidad que estoy viviendo todos los días, y es la que es. Y en la que quiero permanecer, participar, colaborar y aprender.

Y los que lo vean así, que levanten la mano. Que seguro que somos una inmensa mayoría.

Besico pa’ tos.

 

 

 

 

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